quarta-feira, 16 de agosto de 2017

A poesia segundo William Ospina



Poe

Edgar Poe se miró al espejo y se dijo:
— Ese hombre del espejo no sufre,
es un actor que imita mi sufrimiento.

El hombre del espejo se dijo:
— Ese hombre no sufre,
finge sufrir para que yo sufra imitándolo.

Un anarquista

Yo no soy el que mata a distancia, escudado en el aire invisible.
Yo no soy el que hace inviolable su crimen bajo el ropaje de uma ley o
una iglesia.
Salgo de en medio de las multitudes, ebrio de indignación y de cólera;
no me importa morir, sé que mi muerte es poco comparada con esta
empresa espléndida
de mostrar al tirano que su carne es mortal, que hasta el último esclavo
puede tocar la estrella con la frente, puede tomar  el hacha de la justicia;
que no hay nadie tan mísero que no pueda despojar a un Rey de su trono;
que hasta el último hombre puede ser en su hora es estruendo y el rayo de
un dios de cólera.

Avanzo hacia el cortejo marcial; quedan atrás la multitud y el pasado.
Tomo las riendas del caballo del príncipe, miro su rostro elegante y perplejo.
Apunto el arma hacia su pecho cargado de medallas y emblemas.
Ya en vano corren hacia mí los sobresaltados esbirros.

El caballo me salpica de espuma. La barbada boca del príncipe intenta una
                                                                 maldición o una orden.
Este seco estampido se está escuchando hasta en los últimos confines del
                                                                              mundo.

William Ospina é poeta, ensaista, novelista e tradutor colombiano nascido em Padua, Tolima.
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